Una persona. Un estudio. Tres servicios. Cero intermediarios.

Vengo del marketing tradicional. Empecé escribiendo copy, terminé corriendo campañas, después armando equipos y eventualmente diseñando estrategias para marcas que querían sonar distinto.
Hace un par de años me obsesioné con la IA. No con la versión hype de LinkedIn — con la real: armar agentes que reemplacen tareas concretas, conectar APIs, hacer que los procesos corran solos.
Hoy mezclo las dos cosas. Ayudo a marcas a comunicar mejor, a fundadores a tomar mejores decisiones y a empresas a automatizar lo que les chupa tiempo.
No tengo equipo grande. No tengo oficina. Tengo una agenda con espacios limitados y una obsesión sana por entregar lo que prometo.
Hablás conmigo, no con un account. Todas las decisiones pasan por una sola cabeza.
Si no puedo ayudarte, te lo digo en la primera llamada. Sin venderte humo.
Trabajo en sprints cortos. Resultados visibles cada 2 semanas, no en 6 meses.
Todo lo que hago tiene un KPI. Si no se mide, no se mejora.
Los agentes no son el futuro, son el presente. Acá te explico por qué esperar un mes más te puede costar posicionamiento.
La mayoría de las marcas están haciendo ruido, no música. Cómo cambiar el switch y empezar a convertir.
Los mismos errores, las mismas excusas. Acá van los patrones que más veo y cómo romperlos en una sola llamada.
OpenAI, n8n, Make, Voiceflow, ElevenLabs… te cuento con cuáles laburo y por qué dejé de usar otros.
Deja de culpar a Instagram. La realidad es más simple y más dura de lo que parece.
La decisión de no escalar con empleados y por qué creo que el modelo personal es más potente que nunca.
Un mensaje y arrancamos. Sin formularios eternos.